CUÁNDO SUSTITUIRLOS

La duración kilométrica de un neumático se entiende entonces como, el número de kilómetros recorridos en condiciones de uso adecuadas, hasta el momento en que es necesario su sustitución por límite de desgaste.

 

El Código de Circulación establece que un neumático desgastado significa que no sirve para la circulación cuando la profundidad de la banda de rodadura es inferior a 1,6 mm.

 

Se puede controlar con facilidad el grado de desgaste de la banda de rodadura a través de los indicadores de desgaste TWI colocados en la parte superior del flanco.
Estos indicadores, presentes en las ranuras principales de la banda de rodadura, están constituidos por relieves de goma exactamente 1,6 mm de altura.
De esta manera, es fácil de entender cuando se llega al límite legal de su uso, los indicadores de la banda de rodadura TWI estarán ausentes.

 

Sin embargo debe considerarse que las prestaciones en mojado disminuirán proporcionalmente a la disminución de la altura de la banda de rodadura, cuanto más gastada está la banda de rodadura menor cantidad de agua de la carretera serán capaces de evacuar los canales.

 

Esto implica la disminución del grado de seguridad de marcha: en particular se alargan los espacios de frenado y se puede incurrir en el peligroso fenómeno de la aquaplanning.

 

Para permanecer bien en márgenes de seguridad se aconseja sustituir los neumáticos, cuando el residuo de la banda de rodadura residual es aproximadamente de 3 mm, independientemente de las condiciones climáticas que pueden cambiar rápidamente.

 

Hay situaciones que, más allá del límite legal, requieren el control del neumático por un especialista.
Desgaste anormal o localizado, grietas en la banda de rodadura y el flanco, a veces acompañada de inflamación, son señales de que no deben ser subestimadas.

 

En particular, los bultos en el flanco representan una situación de peligro potencial: debido a impactos (chocando contra los bordes, agujeros, etc.), son una prueba de que la estructura del neumático sufrió una lesión importante y un daño irreparable. Entonces el neumático ya no es capaz de garantizar la seguridad inicial.