Sustitucion del Parabrisas

Sustitución del parabrisas

El parabrisas es el cristal delantero del automóvil y, justamente por su posición, para garantizar la seguridad del conductor y de todos los pasajeros a bordo, es fundamental que esté en perfectas condiciones. Su función es proteger el habitáculo de todos los elementos atmosféricos, como sol, lluvia, nieve y viento.

Al mismo tiempo, el parabrisas permite mantener en cualquier circunstancia la visibilidad necesaria para poder circular con seguridad en todo tipo de caminos y en cualquier condición climática.

 

El parabrisas está realizado en cristal pero puede tener características particulares: puede ser templado, laminado plano o laminado curvo, montado en la carrocería del coche.

El material usado para realizar los parabrisas por lo general es muy resistente, pero a pesar de esta característica, es posible que el cristal se dañe. Las causas, por lo general, no dependen de nosotros ni de un uso equivocado del vehículo y, la mayor parte de las veces, ni siquiera se debe a un accidente de tráfico.

 

Muchas veces, es suficiente que durante la marcha una piedra sea levantada por los neumáticos de un vehículo que circula delante de nosotros con una velocidad bastante elevada, golpee el cristal astillándolo; o también puede suceder que el granizo o una lluvia muy intensa provoquen daños. Estos daños pueden comenzar con una pequeña astilla, hasta alcanzar una gravedad importante, causando la rotura del parabrisas, de los cristales laterales o incluso de la luneta trasera.

 

A veces, no se le da la suficiente importancia al daño sufrido y un parabrisas que ha sido ligeramente astillado se mantiene en este estado por períodos demasiado prolongados. Con el paso del tiempo, a causa de las continuas vibraciones provocadas por el andar del vehículo y la exigencia sobre el mismo cristal por la fuerza del aire durante la marcha, el daño que parecía de poca importancia se hace cada vez más importante y puede rajar el vidrio, arruinándolo irremediablemente.

 

Se debe tener en cuenta que si esto sucede mientras estamos conduciendo e, imprevistamente, nos encontramos con el cristal hecho trizas o con una raja con la clásica forma de telaraña bien tupida que nos impide ver el camino, esto representará un gran problema para el conductor del vehículo, sus pasajeros, pero también para los otros coches que viajan en la misma carretera.

 

Por este motivo, cuando se provoca un daño al parabrisas, cualquiera sea este, se debe intervenir de inmediato, porque incluso un daño en apariencia pequeño y de poca importancia reduce de manera considerable la resistencia del cristal y crea las condiciones para una consiguiente rotura.

 

La misma normativa que regula el tráfico prohíbe la utilización de vehículos automotores con el parabrisas roto.

Por estos motivos, es mejor poner su vehículo inmediatamente en manos de profesionales capaces de evaluar la gravedad de los daños y proceder con la reparación o el cambio del parabrisas.

 

Con las técnicas modernas, la reparación o sustitución de los cristales se ha convertido en una operación muy rápida. Para reparar un parabrisas, por ejemplo, se necesita solo una media hora, porque los daños por lo general se resuelven fácilmente en tiempos muy breves.

Hoy, además, una póliza de seguros generalmente cubre en el 99 % de los casos el coste de una reparación y en el 90 % de los casos la sustitución en caso de rotura de los otros cristales.

 

En caso de que la póliza cubra todas las partes de cristal de su vehículo, el parabrisas, las ventanillas laterales o la luneta trasera se reparan o sustituyen y la apertura del trámite del accidente se realiza directamente en el taller con su seguro, para evitarle la molestia de todas estas engorrosas cuestiones burocráticas.

La evaluación del daño a un parabrisas es efectuada por un técnico especializado y competente que someterá el vehículo a una exhaustiva revisión. Por lo general, antes de efectuar la sustitución del parabrisas se intenta una primera reparación. Esto, sin embargo, depende de la gravedad del daño. Por lo general, si una grieta o raja no supera los 2,5 cm, se intenta repararla. Esta, sin embargo, no debe encontrarse cerca del borde del vidrio ni frente al conductor. Además, si se presentan rajas múltiples es preferible efectuar la sustitución del parabrisas en lugar de repararlo.

 

La sustitución consiste en quitar el vidrio que ha sufrido el daño para poder montar uno nuevo. El desmontado se efectúa con técnicas y herramientas que permiten trabajar con total seguridad y que evitan cualquier posible daño a la carrocería.

Después de quitar el vidrio, se procede a la limpieza del bastidor. Se quitan todos los residuos de pegamento y se prepara el nuevo parabrisas para poder proceder a la aplicación de los pegamentos y a la instalación. Los productos que se utilizan son de altísima calidad y son los mismos que se utilizan en las cadenas de montaje de los fabricantes.

 

Los talleres mecánicos Driver Center ofrecen la garantía de sustituir un parabrisas dañado con uno de la misma calidad del anterior. Los cristales que se utilizan para la sustitución guardan conformidad con los estándares del fabricante del material original y están certificados para garantizar la calidad del producto.

 

PELÍCULAS TINTADAS

Una forma para aumentar la seguridad dentro del habitáculo es la aplicación de películas tintadas. Con estas películas especiales, en caso de rotura del cristal, los pequeños fragmentos quedan atrapados por ellas. Indudablemente, este es un aspecto de particular importancia ya que el conductor y los pasajeros no corren el riesgo de ser heridos por astillas de vidrio.

 

Estas películas también pueden ayudar a disminuir los consumos. Efectivamente, aumentan la comodidad dentro del habitáculo porque disminuyen el calor generado por la luz del sol, por lo que no será necesario encender sí o sí el aire acondicionado y se consumirá menos combustible.

Además, permiten aumentar la privacidad, limitando la posibilidad de ver los objetos dentro del habitáculo.

El color de la película puede ser claro, estándar u oscuro. Además, los interiores del habitáculo quedan protegidos de luz, calor y rayos UV. Estos tres elementos, por lo general, son responsables del desgaste más acentuado de los interiores de nuestro vehículo. La luz, efectivamente, provoca que los colores de la tapicería se destiñan y, por lo tanto, protegerlos de la luz aumenta sin dudas su valor y permite mejorar la estética de nuestro vehículo.

 

ESCOBILLAS

Es conveniente sustituir las escobillas limpiacristales todos los años, ya que si están gastadas no garantizan una buena visibilidad en caso de condiciones climáticas adversas.

Además, más allá de perjudicar la seguridad en la conducción, si están muy gastadas, pueden rayar el vidrio del parabrisas provocando una molestia que puede, con el tiempo, ocasionar daños más graves, o incluso simplemente comprometer la posibilidad de superar la inspección de nuestro vehículo.

 

Viceversa, si el parabrisas está astillado, puede dañar las escobillas limpiacristales de manera irreparable. El daño puede no detenerse solamente en el problema de una limpieza no uniforme del cristal, sino que también puede recoger otros desechos que pueden arruinar aun más nuestro parabrisas que quizá ha sido recién montado.

Por este motivo, las escobillas limpiacristales se deben sustituir una vez al año, o incluso más a menudo si se efectúan kilometrajes muy elevados, y se sustituyen también al cambiar el parabrisas o la luneta trasera.

También en este caso, Driver Center sabrá aconsejarle la mejor marca para el cambio de las escobillas, para brindarle una asistencia completa e integral.

 

SERVICIO HIDROFUGANTE DE LLUVIA

El servicio hidrofugante de lluvia de los Centros Especializados Driver Center, se basa en una capa invisible que evita que el agua toque la luna mejorando la visibilidad en condiciones climatológicas adversas. Este servicio:

  • Mejora la repelencia al agua

  • Mejora la visibilidad

  • Las escobillas limpian con más facilidad

  • Es efectivo en cualquier tipo de luna

  • Retrasa el ensuciamiento de la luna