Cambio de amortiguadores

Cuando los amortiguadores no trabajan eficientemente, los neumáticos pierden adherencia. Esto lleva a una disminución notable de los niveles de seguridad en la conducción, porque las cubiertas no se adhieren bien al suelo y se eleva mucho el riesgo de pérdida de control en la conducción.

Si el problema es en los amortiguadores, puede que estén desgastados o gastados, por lo que se deberán sustituir.

 

Los mecánicos especializados Driver Center controlarán con cuidado y atención sus amortiguadores y le ofrecerán la mejor solución a su problema, ya que tienen todas las herramientas y equipos necesarios para su reparación, regeneración y sustitución.

 

La función de los amortiguadores, como lo dice la palabra misma, es la de "amortiguar"; o sea, absorber todas las formaciones irregulares del terreno. Cuando esta característica disminuye, se compromete la estabilidad del vehículo y entonces se deberá pensar en la reparación o sustitución de los amortiguadores.

No existe un límite de kilometraje en el que se aconseja efectuar esta operación, pero sí es aconsejable controlar periódicamente que todas las partes mecánicas y electrónicas, además de los aparatos electrónicos de nuestro vehículo, estén íntegros y en funcionamiento.

El control de los amortiguadores forma parte de la revisión, por ello es conveniente hacerlos controlar periódicamente, llevando su vehículo a un taller Driver Center.

 

CÓMO FUNCIONAN LOS AMORTIGUADORES

El mecanismo de los amortiguadores depende de la fricción provocada por el flujo de un líquido a través de orificios calibrados.

El amortiguador está compuesto por un cilindro y un pistón. El pistón que se desliza en el interior del cilindro está atravesado por orificios calibrados, en cuyo interior fluye el aceite hidráulico durante el movimiento.

 

El aceite y los orificios determinan la fuerza con la que el pistón trabaja. La presencia del aceite permite efectuar una fuerte resistencia al movimiento del pistón, tanto en el movimiento de la compresión como en el de extinción. Los amortiguadores más sofisticados prevén que además del aceite haya gas presente en el amortiguador. El gas utilizado es el nitrógeno, que se comprime en el interior del amortiguador a diez atmósferas. Este tipo de amortiguadores a gas se denominan oleoneumáticos y, siendo el nitrógeno mucho más compresible que el aceite, son mucho más suaves en su funcionamiento.

 

La combinación de amortiguadores a gas con neumáticos de calidad permite obtener una mayor sensibilidad de adherencia a la carretera de su vehículo.

La elección entre la sustitución del amortiguador o el uso de amortiguadores regenerados deriva del estado de las partes mecánicas: si estas no están totalmente gastadas se puede proceder con una regeneración.

La ventaja de la regeneración consiste en poder intervenir sobre las características técnicas del amortiguador actuando en el calibrado del mismo efectuando ajustes personalizados que adquieren notable importancia en los objetivos deportivos. El endurecimiento, sin embargo, debe realizarse de manera adecuada para no comprometer el equilibrio del vehículo. Se debe considerar que el amortiguador debe acompañar la extensión del resorte, por lo tanto, si se monta uno diferente, este debe adaptarse alargando o acortando el vástago

 

Un vástago corto es muy usado en la configuración de los amortiguadores en los casos de preparación de coches tuning. En este caso, los amortiguadores de vástago corto asociados a muelles progresivos, con calibrado optimizado permiten obtener óptimos rendimientos en lo relativo a una conducción deportiva hasta el límite. Una configuración de este tipo permite correcciones de trayectoria más reactivas, un mejor trazado en curva y oscilaciones reducidas al mínimo.

La eficiencia de un amortiguador es fundamental para la seguridad de la conducción, tanto en ciudad como en pista. Un buen ajuste de los amortiguadores permite el adecuado trazado en curva, pero también una mayor adherencia en las rectas veloces o desarticuladas.

Por lo general, el tipo de amortiguadores montados en los vehículos normales es bastante clásico. Se habla de amortiguadores hidráulicos de tubo simple o doble de aceite. En lo que concierne, en cambio, a los vehículos de competición, la elección es diferente y se prefieren amortiguadores monotubo de gas para poder tener una respuesta más reactiva.

 

En lo relativo a las motos, el sistema es un poco diferente. En las motos, las suspensiones están hechas de dos horquillas delanteras y un monoamortiguador trasero. Sin embargo, existen motos que tienen sistemas diferentes con un amortiguador en la parte delantera, así como también con doble amortiguador en la parte trasera.

Simplificando mucho el tema: el sistema de suspensión está formado por un muelle que sostiene un peso que tiene la tarea de amortiguar las oscilaciones producidas por el muelle cuando cambia repentinamente de posición. El mecánico tiene la posibilidad de intervenir sobre la precarga, el freno en extensión y el freno en compresión del muelle, modificando así la rigidez, la velocidad y la fuerza de compresión del mismo.

 

Sin embargo, si notamos en nuestra moto comportamientos anómalos, antes de intervenir en las suspensiones es mejor controlar el estado de la horquilla. Hasta el simple cambio de una rueda sin el correcto cuidado puede ocasionar el desalineado de la horquilla.

Cuando en una moto se actúa sobre la precarga, significa que va a variar solo el empuje inicial del muelle y no su elasticidad. Esta regulación, por lo general, no altera el ajuste de la moto. Sin embargo, cuando se aumenta sensiblemente la precarga es conveniente trabajar también en el freno de extensión, aumentándolo también. Viceversa, si se disminuye la precarga, se disminuye también el freno de extensión. Esto no se realiza para los muelles con paso variable que están instalados en algunos scooters.

El calibrado de las suspensiones de una moto se realiza en referencia a la adherencia sobre asfalto. En caso de que el amortiguador haya sido poco frenado en compresión, en el momento en el que se coloca a la moto en trayectoria esta se sienta bruscamente y se sufre un subviraje al acelerarla.

 

En cambio, con el freno en compresión sobrecargado la adherencia con el asfalto se reduce y, como sucede con una precarga del muelle exagerada, la suspensión no logra absorber el desplazamiento de los pesos y toda la carga se deposita sobre el neumático. Si el trasero no se baja, toda la carga se deposita en la rueda delantera, y la moto sufre de subviraje al entrar a la curva.

Solamente un amplio conocimiento del tema permite regulaciones adecuadas para ajustar de manera óptima tanto los amortiguadores como las suspensiones. Por lo tanto, para intervenciones de este tipo y para no poner en riesgo su seguridad, es mejor dejar todo en manos de los expertos, dirigiéndose a un centro especializado Driver Center.