Recarga del aire acondicionado

Recarga del aire acondicionado

Cuando la temporada invernal está por terminar y cede su lugar a la primavera y al buen tiempo, es el momento más indicado para efectuar un control general de nuestro vehículo para estar seguros de afrontar de la mejor manera las altas temperaturas.

 

Antes de correr el riesgo de quedarse sin aire acondicionado, es necesario hacerlo controlar y recargar.

 

Esta operación necesita cuidados especiales durante su ejecución como, por ejemplo, el uso de gafas o guantes protectores para no poner en riesgo la seguridad de quien la realiza. Se aconseja llevar su vehículo a un Driver Center, donde encontrará mecánicos especializados, con un equipamiento adecuado, que le darán asistencia para afrontar cualquier problema en caso de que se presente. Realizarán sus controles usando siempre materiales de marca de alta calidad, para lograr la máxima eficiencia en todo tipo de mantenimiento y para satisfacer de la mejor manera a sus clientes y cada una de sus necesidades.

 

Antes de hacer la recarga del gas refrigerante, se debe revisar la instalación de aire acondicionado. El mecánico procederá controlando si el tubo de carga está íntegro o si tuviera pequeñas pérdidas, ya que por lo general el mal funcionamiento del aire acondicionado se debe al deterioro del tubo.

 

Si el tubo de carga está gastado, pueden verificarse pérdidas. En caso de pérdidas concretas, existe el riesgo de quedar con poca cantidad de gas refrigerante, insuficiente para enfriar adecuadamente el habitáculo. Si la pérdida es pequeña, la salida del líquido refrigerante será mínima y el tubo se vaciará más lentamente.

 

Para identificar estas pérdidas, se buscan los residuos del aceite refrigerante alrededor del tubo. Esparciendo por el tubo y en todas las conexiones una solución (preparada con agua y jabón) será posible identificar eventuales pérdidas, indicadas por la formación de burbujas. En este caso, se confirma la presencia de una pérdida, y se debe reparar.

 

Antes de efectuar cualquier tipo de reparación, es necesario purgar el sistema, con la ayuda de una bomba de vacío, para eliminar todo el aire y la humedad interior.

 

A continuación, se controla la cantidad de líquido restante en el interior del compresor. Si el sistema refrigerante ha tenido pérdidas, se procede a agregar en el compresor el aceite faltante.

 

Antes de cargar el gas nuevo, se deben realizar la limpieza y el cambio de filtro. Una vez cargado el líquido, este se hará circular en el interior de todo el circuito de enfriado del sistema de climatización, con la válvula correspondiente se sacará todo el aire presente en circulación hasta que el refrigerante comience a salir de la válvula de escape.

 

Una vez que se haya controlado que todas las conexiones estén bien montadas, se pone en marcha el coche y se enciende el aire acondicionado, haciéndolo funcionar primero en mínimo, y después con la máxima potencia. En este momento, se controla el manómetro del tubo de carga para controlar la presión. Si la presión queda estable en el rango aconsejado, significa que el sistema funciona y no es necesario realizar otras intervenciones; mientras que si la presión es más baja, se necesitaría realizar otra carga.

 

Cuando el sistema funciona perfectamente y a pleno régimen, el compresor debería efectuar ciclos muy lentos, con tiempos que giran en torno a los treinta segundos. Este tiempo sube cuando las temperaturas comienzan a ser elevadas hasta eliminar los ciclos de compresión y quedar siempre encendido; ¡en este caso significa que hace mucho calor!

 

El refrigerante en los automóviles modernos es el gas R134a llamado freón.

 

Los vehículos con cierta antigüedad, anteriores a 1993, están equipados con climatizadores que usan otro tipo de gas, el R12 (también llamado freón-12), que a esta altura ya es obsoleto. Se han creado refrigerantes sustitutos al freón-12: un ejemplo es el Freeze12 que no necesita ninguna modificación en el sistema de carga.

 

Existen kits de conversión del tipo de sistema utilizado que permiten pasar del gas R12 al gas R134a. La instalación de estos kits debe ser efectuada por profesionales. Si necesita realizar esta conversión, diríjase a un Driver Center, los mecánicos se encargarán de dejar como nuevo su aire acondicionado.

 

Las pérdidas se sellan usando kits específicamente creados para resolver este tipo de problemas. Algunas marcas de kits incluyen sustancias para sellar las pérdidas, pero es mejor no utilizarlas, ya que con el tiempo se endurecen y causan problemas.

 

Actualmente, donde es posible encontrar de todo en Internet, podemos también encontrar alguien que venda el gas R12. Además de ser realmente muy costoso, es bueno saber que para poder tener este gas se debe poseer una licencia particular, necesaria también para realizar el vaciado y la recuperación. No contar con esta licencia puede tener consecuencias legales. Es simple evitarlas, efectuando la conversión del aire acondicionado a R-134a. El coste de la conversión es seguramente menor a la sanción prevista por la falta de cumplimiento de la ley.

 

Mezclar el gas refrigerante R12 y R134 es posible, pero no es funcional en términos de eficiencia, ya que requieren lubricantes diferentes. Los sistemas R12 tienen necesidad de un aceite mineral, mientras el R134a utiliza lubricantes PAG.

 

La mezcla de los dos produce una sustancia que ocupa más espacio del previsto, por lo tanto el sistema se llenaría excesivamente y el compresor debería hacer demasiado esfuerzo para funcionar. El cambio del compresor requiere también el cambio del filtro desecador y una limpieza perfecta del condensador.

 

El motivo por el cual el gas R12 ha sido sustituido es porque contiene clorofluorocarbonos, sustancias altamente peligrosas para el medio ambiente si accidentalmente se escaparan del aire acondicionado.

 

Las señales más evidentes que surgen cuándo es el momento de llevar el propio vehículo en un Driver Center para una revisión del aire acondicionado pueden ser las siguientes:

  • la salida de malos olores de la boca del sistema refrigerante;

  • la disminución de la capacidad de refrescar el habitáculo;

  • el aire saliente de la boca de ventilación no es lo suficientemente frío;

  • el aumento de los tiempos de enfriamiento.

 

En todos estos casos se recomienda llevar su vehículo a un taller para un chequeo.

 

El filtro deshidratador tiene la tarea de retener las impurezas del aire y absorber la humedad.

Para cambiar este filtro se recomienda confiar la tarea a un Driver Center, ya que la operación se debe efectuar con el sistema vacío.

La limpieza y el cambio de los filtros del sistema de aire acondicionado son muy importantes, justamente, para la salud.

Los filtros tienen finalidades protectoras precisas y deben ser sustituidos periódicamente para evitar que las impurezas recogidas por los mismos comiencen a circular en el habitáculo. El modo más simple en el que se provoca la emisión de las impurezas recogidas en su coche sucede por un gesto instintivo que hacemos durante el período invernal: cuando las temperaturas son muy bajas, apenas entramos en el coche encendemos la calefacción a la máxima potencia. Y es justamente esta potencia del chorro de aire que facilita la circulación de las bacterias que pueden irritar la nariz, la garganta y, en el peor de los casos, los pulmones.

 

Por lo tanto, para el correcto uso de nuestro sistema de aire acondicionado del coche, recordemos respetar algunas reglas simples:

  • sustituir los filtros del habitáculo aproximadamente cada 15 000 kilómetros;

  • realizar las inspecciones periódicas de la cantidad de gas en el sistema, de media, cada dos años;

  • llevar enseguida su vehículo a un taller si siente malos olores;

  • hacer sustituir el filtro deshidratador cada 60 000 kilómetros;

  • tener el automóvil bien limpio para evitar la acumulación de polvo.